¿Qué será, será?
¡Eres niño!
Luego de que en la penúltima cita te pusieras todo pudoroso, y no nos dejaras ver más que un sano y gordito cordón umbilical, ayer no hubo lugar a duda (bueno, según dra. Elena, porque para nosotros sigue siendo un poquito obscuro eso de interpretar el ultrasonido). Eres varoncito.
La infame de tu tía Gaby dijo "bueno, ni modo", con lo que sus aspiraciones políticas se han visto seriamente perjudicadas. Por otro lado, tu bisabuelo Jesús anda que pega de bricos, pues eres "machito".
Hay quienes dicen "tu papá ha de estar feliz". Yo estoy feliz desde el momento en que supe que venías al mundo. Niño o niña. Mi bebé. Nuestro bebé. Eso basta y sobra.
Es curioso que para niña teníamos nombre desde hace tiempo, mientras que para niño nos costó un poco de trabajo. Aunque en realidad, volvimos a la primera opción que tuvimos también desde hace mucho. Te llamas André. Hasta cierto momento ibas a ser Andrés, pero pensamos que con el apellido, André no suena nada mal.
Hemos googleado un poco, y tienes algunos homónimos por ahí: 2 artistas gráficos, un fabricante de cocinas finas, un economista importante y hasta un jugador de hockey. ¿Cuál será tu vocación? ¿Qué dirá Google de tí?
Claro que papá se sentiría ancho, ancho de, a la vuelta de los años, ver que su vastaguito se ha vuelto toda una celebridad, en el mejor sentido de la palabra; alguien conocido y respetado, de calidad moral probada, un líder de opinión, un magnate, yo qué sé.
Con todo, si me dan a escoger, solo hay algo que quiero pedir para tí. Quiero que seas FELIZ. Feliz de tu circunstancias, que no pudiste elegir, pues en el fondo, fueron perfectas para tí. Feliz de tus elecciones, que haces libremente y con conciencia. Feliz de tus logros, en los que veas materializada tu tenacidad y tu capacidad. Feliz de tu suerte, donde reconozcas la mano traviesa de Dios cuidando de tí. Feliz con quienes te rodean, que son un regalo para tí tanto como tú para ellos. Feliz contigo mismo, al escuchar en tu silencio la paz de la plenitud.
Hoy, sobre tí, tenemos solo algunas seguridades: eres niño; todo indica que serás un bebé grandote, orondo y sano; tu cuarto será azul con verde; y llegas a una familia que te quiere desde el momento en que supo de tí. ¿Expectativas? Demasiadas; algunas muy hermosas, otras, francamente mafufas. Eso si, espero (expectativas...) que lo que los demás esperan de tí lo sepas tomar como un elemento más para tu criterio. Nunca hagas caso de todo ello sin meditar, ni optes por llevarle invariablemente la contraria.
Con todo, solo algo puedo desear de todo corazón, y sabiendo que al pedirlo, me comprometo a colaborar en la tarea. André: deseo que seas muy feliz.
Luego de que en la penúltima cita te pusieras todo pudoroso, y no nos dejaras ver más que un sano y gordito cordón umbilical, ayer no hubo lugar a duda (bueno, según dra. Elena, porque para nosotros sigue siendo un poquito obscuro eso de interpretar el ultrasonido). Eres varoncito.
La infame de tu tía Gaby dijo "bueno, ni modo", con lo que sus aspiraciones políticas se han visto seriamente perjudicadas. Por otro lado, tu bisabuelo Jesús anda que pega de bricos, pues eres "machito".
Hay quienes dicen "tu papá ha de estar feliz". Yo estoy feliz desde el momento en que supe que venías al mundo. Niño o niña. Mi bebé. Nuestro bebé. Eso basta y sobra.
Es curioso que para niña teníamos nombre desde hace tiempo, mientras que para niño nos costó un poco de trabajo. Aunque en realidad, volvimos a la primera opción que tuvimos también desde hace mucho. Te llamas André. Hasta cierto momento ibas a ser Andrés, pero pensamos que con el apellido, André no suena nada mal.
Hemos googleado un poco, y tienes algunos homónimos por ahí: 2 artistas gráficos, un fabricante de cocinas finas, un economista importante y hasta un jugador de hockey. ¿Cuál será tu vocación? ¿Qué dirá Google de tí?
Claro que papá se sentiría ancho, ancho de, a la vuelta de los años, ver que su vastaguito se ha vuelto toda una celebridad, en el mejor sentido de la palabra; alguien conocido y respetado, de calidad moral probada, un líder de opinión, un magnate, yo qué sé.
Con todo, si me dan a escoger, solo hay algo que quiero pedir para tí. Quiero que seas FELIZ. Feliz de tu circunstancias, que no pudiste elegir, pues en el fondo, fueron perfectas para tí. Feliz de tus elecciones, que haces libremente y con conciencia. Feliz de tus logros, en los que veas materializada tu tenacidad y tu capacidad. Feliz de tu suerte, donde reconozcas la mano traviesa de Dios cuidando de tí. Feliz con quienes te rodean, que son un regalo para tí tanto como tú para ellos. Feliz contigo mismo, al escuchar en tu silencio la paz de la plenitud.
Hoy, sobre tí, tenemos solo algunas seguridades: eres niño; todo indica que serás un bebé grandote, orondo y sano; tu cuarto será azul con verde; y llegas a una familia que te quiere desde el momento en que supo de tí. ¿Expectativas? Demasiadas; algunas muy hermosas, otras, francamente mafufas. Eso si, espero (expectativas...) que lo que los demás esperan de tí lo sepas tomar como un elemento más para tu criterio. Nunca hagas caso de todo ello sin meditar, ni optes por llevarle invariablemente la contraria.
Con todo, solo algo puedo desear de todo corazón, y sabiendo que al pedirlo, me comprometo a colaborar en la tarea. André: deseo que seas muy feliz.
0 Comments:
Post a Comment
<< Home